
María Corina Machado, altera la presea de oro enmarcada, y pone el nombre de D Trump.
Que él lo acepte, no me extraña, pero que ella se baje a hacer tal desfachatez, ¿piensa ella que con eso gozara de los favores de la Casa Blanca? Error, craso error.
Trump desprecia a los derrotados.
Ella, un premio Novel humillada, viose obligada entrar y presentar documentación por la misma puerta donde entro este plebeyo, y acepta no ser recibida en el Gran Foyer, ¿Piensa ella que humillándose puede conseguir objetivos?
¿Es ella Enrique IV de Francia? ¿La presea de oro enmarcada, es una misa?
Que él aceptase ese regalo no me extraña, es su carácter egocéntrico, allí entre otras cosas le llamaría “selfish”1
Trump no es el Capitán de abril, Salgueiro Maia que en el poema de Sofía de Mello Breyner.
“Aquele que na hora da vitória
respeitou o vencido
Aquele que deu tudo e não pediu a paga”
Trump humilla desprecia al vencido, ser adulado que tanto le encanta y necesita, tiene garantizado su desprecio.
Corina, no solo se representa a ella, representa en cierta medida a su pueblo.
Trump al recibir el regalo inmerecido, no dijo, pero estaría pensando, Roma no paga traidores, en el supuesto que tuviera esos conocimientos. Sus coautores y críticos señalan que no lee, ni siquiera textos largos, y que se enfoca en lo verbal y la televisión,
Ídolos con pies de barro.
1 Selfish, egoísta




