En Galicia todos estamos viendo algo que ya no se puede esconder: los medios de
comunicación, especialmente los públicos, están cada vez más condicionados por los
partidos políticos. Lo comentamos en la calle, en el trabajo y en casa. Lo dicen los
periodistas en voz baja y lo nota cualquier ciudadano que encienda la televisión. Lo que
debería ser una excepción se ha convertido en costumbre. Y eso, lejos de ser normal, es
preocupante. La TVG, que pertenece a todos los gallegos, debería ser un medio plural,
libre y útil para informar con objetividad. Sin embargo, su día a día refleja un control
político evidente. Cuando un medio público se convierte en una herramienta para
reforzar el mensaje del gobierno de turno, deja de ser un servicio público. Y cuando se
limita quién puede aparecer, qué noticias se cuentan y cuáles se silencian, lo que
realmente se limita es el derecho de cada gallego a estar bien informado. No son
rumores: son hechos que se repiten desde hace años. Llamadas a redacciones para frenar
publicaciones, entrevistas canceladas sin explicación, partidos que desaparecen de la
programación y decisiones editoriales dictadas por conveniencia política en vez de por
interés informativo. Esto no construye una sociedad mejor; la empobrece. Lo más
preocupante es que mientras en Europa se lucha por reforzar la libertad informativa, en
España se aprueban leyes que dificultan el acceso a datos públicos y ponen en riesgo el
trabajo de los periodistas. En lugar de abrir puertas, se cierran aún más. Así no se
fortalece la democracia; se debilita. Y como dice un refrán gallego lleno de verdad: “A
verdade é para quen a quere escoitar.” Pero parece que algunos prefieren que nadie
la escuche. Defender la libertad de prensa no es un capricho ni un lujo político. Es la
base de todo lo demás. Sin medios independientes, no hay ciudadanos bien informados,
y sin ciudadanos bien informados, no hay democracia que funcione. Por eso debemos
exigir una TVG independiente, transparencia total en los medios públicos, respeto
absoluto al trabajo de los periodistas y una aplicación real de los estándares europeos de
pluralidad. Galicia merece una información limpia, honesta y plural. Merece
instituciones que no teman a la verdad. Merece una ciudadanía que pueda construir sus
opiniones con datos y no con relatos dirigidos. Cambiar las políticas que afectan a la
información no es un lujo: es el primer paso para construir la Galicia que merecemos,
no la que otros deciden por inercia.
Xoves 24, persistencia do aire cálido con brétemas costeiras no litoral atlántico
Galicia continuará este xoves 24, Nosa Señora da Mercede, baixo a influencia dunha masa de aire cálido combinada con ventos de orixe marítimo, unha configuración que achegará niveis moi elevados de humidade á metade oeste da comunidade. O fenómeno máis destacado da...



