Para la gran mayoría de los viandantes las personas
sin hogar, esas que vemos en muchos puntos de la
ciudad, son totalmente invisibles. Lo que para
nosotros es autocuidado para ellos es una tragedia,
porque si ya en la cotidianeidad de sobrevivir es un
desafío, subsistir en estos tiempos es heroico, sobre
todo si se tiene como techo las estrellas o lugares
muy insalubres
Vivir sin un hogar es un drama que por desgracia
aumenta de forma muy alarmante año tras año. La
falta de un techo les obliga a afrontar a diario una
serie de obstáculos que impiden su integración
plena en la sociedad: intimidad, acceso a un trabajo
decente y a una vivienda adecuada. Los datos
reflejados hechos públicos con el INE señalan que
en Galicia hay 2.387 personas sin hogar-79%
hombres y 21% mujeres. Una gran mayoría llevan
algo más de tres años viviendo en la calle. Galicia en
estos momentos es la sexta comunidad autónoma
con más personas sin hogar. A las organizaciones
que trabajan con estas personas les resulta muy
difícil ofrecer unos datos cercanos a la realidad de
los que integran este colectivo que viven bajo el
amparo de las estrellas, en muy malas condiciones
con un techo poco seguro, en un cajero automático,
zonas descubiertas o en viviendas más que
insalubres.
La trascendencia de estos datos estadísticos queda
muy reflejada en los que hizo públicos Cáritas en los
que señala que en el ejercicio pasado atendió a
42.850 personas sin hogar y que dos de cada diez
son mujeres y la mitad de nacionalidad española.
Desde esta realidad también se creó la Estrategia
Nacional contra el sinhogarismo en España (2023-
30). Una iniciativa que comparten múltiples
colectivos y entidades que debe convertirse en ley de
obligado cumplimiento si se quieren dar pasos hacia
adelante.
Son muchas las entidades que en su trabajo en el
campo de lo social destacan por el esfuerzo de
ayudar a este colectivo de personas. Y nosotros
podemos sumarnos a sus desvelos colaborando, de la
manera que sea, el próximo día 26 de octubre fecha
en la que una docena de organizaciones sociales
saldrán a la calle y conmemoraran el Día de las
Personas sin Hogar, con el lema “Sin hogar ,pero
con sueños”. Desde sus plataformas nos recordarán
que debemos de caminar juntos para intentar
conseguir los mejores logros para estas personas
que tienen como lugar de alojamiento la calle.
La pérdida del trabajo, sufrir un desahucio de la
vivienda, problemas de adicción, o la separación de
la pareja, son los aspectos fundamentales que se
señalan por parte de este colectivo como los motivos
por los que tienen que vivir en la calle.
Hablamos, pues, de una realidad muy existente en
nuestras calles. Los datos que ofrecen cuando se les
pregunta dan cuenta de que el 82 % necesitarían
una vivienda o en su defecto una habitación para
poder salir de la situación en la que se encuentran;
un 78 % mencionan que un trabajo, y un 38,6 % una
prestación económica
A los colectivos que trabajan con estas personas les
resulta muy difícil ofrecer unos datos cercanos a la
realidad de los que integran este colectivo que viven
bajo el amparo de las estrellas, en muy malas
condiciones con un techo poco seguro, en un cajero
automático, zonas descubiertas o en viviendas más
que insalubres. Vivir sin un hogar es un drama que
por desgracia aumenta de forma muy alarmante año
tras año. La falta de un techo les obliga a a afrontar
a diario una serie de obstáculos que impiden su
integración plena en la sociedad: falta de intimidad,
acceso a un trabajo decente y a una vivienda
adecuada.





