
Dicen los científicos que se ha descubierto en Marte rastros químicos y geológicos, que pudieran dar a conocer, pasada vida en Marte.
Una piedra podría afirmar que hubo vida en Marte.
En el útero, una vida de 1,5 o 2 centímetros, un peso de 1 a 3 gramos, a las tres o cuatro semanas un corazón que empieza a vivir, eso no es vida.
Y no es vida, porque interrumpe mis estudios, porque me fastidia mi comodidad de vivir, porque ya somos muchos y no ha lugar para uno más, porque no lo deseo, es la consecuencia de un minuto de placer, no es deseado, fruto de un desliz inconexo.
El aborto, siempre, siempre es la solución a una tragedia, si se pudiera llamar solución.
Yo he visto a una madre perder, aun siendo célula, lo que podría ser una hermosa vida, he visto trágico dolor, no era el primero, era el tercero, fruto de amor, deseado como la vida misma.
Hay quien puede aportar razones en contra, y los hay que me tirarían piedras si pudiera, esa es la forma de raciocinio de algunos, que de humanos solo tiene el DNI.
Entiendo las razones de quien piensa opuesto a mí, lo entiendo, al entender su situación, y si yo estuviera en la otra orilla del rio, tal vez haría lo mismo, pues entiendo la debilidad humana.
Y en ese entendimiento, no juzgo, quien soy yo para juzgar el dolor de otros.
Y a pesar de ello, una piedra puede decidir que hace millones de años hubo vida en Marte.
Buena lección, si en Marte acabamos con la vida, la tierra al ritmo que vamos, no sé cuánto puede durar.
O bien por destrucción, o por convertirla en basurero.



