Odio-Sinécdoque
m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
Sin.:aborrecimiento, aversión, animadversión, rencor, abominación, antipatía, ojeriza, desprecio, fobia, inquina, encono, rabia, tirria.

Muchas veces aplicamos a un un colectivo, la experiencia que hemos tenido con uno o con tres.
Si en la experiencia de la vida tres ciudadanos de Chamburras, te traicionaron, tenemos la costumbre de decir todo los ciudadanos de Chamburras son miserables traidores.
Solemos decir de ciertas etnias, que si no te fornican a la entrada, te fornican a la salida, Experiencia dixit.
El odio no debiera de ser considerado delito, puedes tener razones para ello, ejemplo: odiar a los nazis, odiar a los que matan niños, castigados a la orfandad, a la miseria y a la muerte. Una muerte lenta, de sed y hambre
Odiar a los que en guerras bombardean barrios de civiles inocentes, bombardean escuelas, hospitales. Hay razón para ello.
Pero a pesar de todo ello, yo no odio nada, el odio, no te deja ver la realidad, te impide comprender razones ajenas. Te ciega y es una enfermedad que no te deja ser feliz.
El odio te impide razonar, daña la comprensión.
No se puede vencer a un enemigo, si no se le comprende, comprenderle, para conocer sus razones y así poder vencerle.
El odio, es enemigo del conocimiento.
Pero yo comprendo a los que odian, están heridos, incomprendidos, son víctimas de una manera u otra.
Es la sinécdoque, tomar al conjunto por lo singular.
La otra cara oculta de la moneda.
Ejemplo, utilizar la palabra payo, es racista.
1. adjetivo
aldeano. Aplicado a persona, usado también como sustantivo.
2.
adjetivo
Ignorante y rudo. Aplicado a persona, usado también como sustantivo.
A veces el odio, la discriminación, se oculta como un calcetín o chaqueta reversible, que tanto se usa de una cara como de otra.
La masa siempre no pensante, en un sistema decadente puede erróneamente ser timón, error, craso error, pero es así.
Véase hoy, quien hace las leyes en este país, es un fugado, acusado de malversación, que reside, en Waterloo, Bélgica, en la Avenida de l’Avocat, número 34.
“Porque el peligro de pensar
es que podemos comprender
que sólo un nombre tiene el mal
dejar hacer… dejar pasar
si no es con vos no te metas
Pero hoy me paro y digo: NO!
escúchenme… quiero ser flor
pero si no… seré fusil…
Damian Jose Sanchez, Bernardo Palumbo.



