
Todos sabemos que la historia de Romeo y Julieta es una novela, de W Shakespeare
Pero la hermosa historia de amor entre Pedro I rey de Portugal y la gallega, Inés de Castro, es realmente dolorosamente y admirablemente cierta
Por temor a que los hijos de Inés, ascendieran al poder, se perpetro el cruel asesinato.
Mientras en rey Pedro I estaba de cacería, los lacayos de la corte, Pedro Coelho, Diego López Pacheco y Álvaro Gonçalves, asesinaron a Inés de nada valió las lágrimas de los infantes, sus suplicas, con crueldad inhumana, clavaron sus espadas en su noble y bello cuerpo.
En 1.360 el rey de Portugal y el de Castilla tenían un pacto de cada quien entregar al otro a huidos de la justicia.
A Coelho se le arranca el corazón por el pecho a Diego por la espalda, Pacheco escapa para Aviñon, Francia.
Como era costumbre, cuenta la leyenda, que el rey puso en el trono el cadáver de la reina Inés, y todos besaron su mano, en aceptación de su reinado.
Ambos están descansando en el Monasterio de Alcobaza, al principio estaba uno al lado del otro, pero en 1957, ambos fueron trasladados estando uno frente al otro, como era deseo del rey Pedro I, para el día del juicio final, lo primero que verían al despertar, sería el rostro de su amada.
Cuenta la leyenda que las lágrimas que ella derramó hicieron nacer una fuente y que el color rojizo que todavía hoy puede verse en el fondo de ésta es la sangre derramada en el terrible crimen.
Puede apreciarse en las fotografías.
Cuenta la leyenda que los amantes que beben al unísono, el agua de esta fuente, sellándola con un beso, disfrutaran del amor eterno, hay quien junta, aprietan las manos para que sean selladas con esta agua de fuente amorosa.
Quien visita la Quinta das lágrimas y bebe de esta agua, ya no será el mismo que cuando entro, puedo dar fe de ello.
As filhas do Mondego a morte escura
Longo tempo chorando memoraram,
E, por memória eterna, em fonte pura
As lágrimas choradas transformaram;
O nome lhe puseram, que inda dura,
Dos amores de Inês que ali passaram.
Vede que fresca fonte rega as flores,
Que lágrimas são a água, e o nome Amores.
[Inés de Castro. Canto III. Estrofa 135]
Luis de Camoes



