
La vejez es el abandono de la juventud, pero tampoco así es muy cierto ya que hay jóvenes viejos.
La doble foto que muestro es de los actores Anouk Aimée y Jean Luis Trintignant, del film, “Un hombre y una mujer”, la inferior 50 años después, titulada” Los años mas bellos de una vida”.
Se puede apreciar claramente la labor realizada por el pasos de los años, pasos de haber vivido una vida, con sus alegrías y sus miserias, con su dolores y decepciones.
En esa tercera parte de “Un hombre y una mujer”, Los años mas bellos de una vida”. se puede apreciar el deterioro físico y mental que acude al paso de los años.
Todo ello ocurre por haber vivido, por haber llegado hasta aquí. Él falleció hace un año, ella hace 5 días.
La vida está para vivirla, no para plantearnos elucubraciones que escapan al poder, al conocimiento de nuestro cerebro, la vida está para vivirla, para ser feliz y hacer feliz a quienes nos acompañan en esta travesía.
Alguien me dijo ayer, cuando joven subía los peldaños de casa de tres en tres, iba al tercero por las escaleras, yo respondí: hoy tiene ascensor no necesitas mostrar esa agilidad, hoy tiene un conocimiento, un saber que no tenías a los treinta años.
De joven se ama con energía, con pasión, con sensualidad, como si no hubiera un mañana, hoy con sosiego, con la aceptación de los límites, con gratitud, de lo que un día fue.
Amanece, las margaritas durmientes en espera del alba, los primeros rayos del sol, despertarán las margaritas, se abrirán, como la mujer enamorada, a la espera del amado.
Mirando hacia atrás, recordamos cuantos amigos, vecinos, conocidos ya no podrán leer esto, y ¿quién faltara a la cita del mañana?
Nuestra cabellera que un día fue larga y negra, hoy escasa y blanquecina, pero se siguen robando hojas al calendario, aunque la salud no acompañe del todo.
El placer de ver a nuestros hijos y nietos quien los tenga, el placer de caminar a la orilla de la playa, sintiendo en nuestros pies el frio del agua, el placer de opinar libremente, pues a esta edad somos libres, libertad que dan los años cumplidos.
Ir envejeciendo con dignidad.
Disfrutar de una lectura, de una palabra amiga, de la memoria de unos recuerdos, no todos, de un tiempo que te pertenece.
Encabritarte con el sistema, que no compartes, de ese espíritu vivo de rebeldía, porque seremos viejos más no tontos.
Un Juan pago mi primer café del día, así que felicidades a los Juanes, Juanas, y a todos y todas que me leen, feliz día.
Sed felices.



