No son los ojos, son las miradas”. Manuel Dominguez

25 Febreiro 2024

Pensamos, pensé, en la belleza de los ojos, hasta que un día cerca de casa, una pared me decía, ¡No, no son los ojos, son las miradas!

Pensando en ello, cuánta razón, no son los ojos son las miradas, podemos ver en la película Los puentes de Madison, interpretada por Meryl Streep y Clint Eastwood.

En las escenas de la cena, ahí podemos observar las miradas del deseo de la pasión, miradas de tedio, de una vida aburrida, monótona, donde cada día igual al otro, verdes campos, verdes bosques, solo un cielo azul inalcanzable, pero sabiendo que fuera hay otra vida, una vida diferente que el fotógrafo de National Geography, Robert Kincaid, podía transmitir.

No se trataba de escuchar unas historias, eran ganas de estar allí, de vivir ese momento, hambre de pasión, fuego controlado, miradas de frustración de no poder vivir ese sueño, miradas de impotencia al saber que no podía abandonar la familia, de deseo controlado, de hambre y fuego contendido, y miradas de satisfacción, de felicidad contenida, que solo una mujer enamorada puede guardar.

El amor a la familia, frenaba esas ganas de querer ser feliz, felicidad personal, sin compartir, solo ella y el deseo, ella y el amor,

Otra escena brutal de miradas es cuando ella echa mano a la manilla del coche para intentar escapar de la cárcel del tedio, la rutina de una vida que no satisface, escapar de uno mismo, cuando dolor reprimido, lagrimas contenidas.

Gran decisión, seguir con la familia que ama, o escapar al mundo y ser feliz, con ese amor que te ofrece, suprimir, derribar puertas al campo,

La rutina, el tedio gran enemigo del amor,

Me encantan los silencios, los silencios hablan, y es mejor escucharlos, que permitir que las palabras le roben la belleza que transmiten.

Un ejemplo de silencios que hablan es” Un hombre y una mujer” con Anouk Aimée y Jean-Louis Trintignant, o los silencios radiofónicos de Jesús Quintero.

Quien no sepa escuchar los silencios se pierde media vida, por no decir vida entera.

En esos silencios hablan las miradas, miradas que lo dicen todo, en esos silencios hablan los deseos, el amor, la pasión, habla el alma encarcelada, en un corazón dolorido.

Pero que puede decir un poeta, de alma cansada, vieja, triste y dolorida

manueldominguez.eslavozdelaemigracion.es

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