“Odio y más odio”. José Antonio Constenla

23 Outubro 2023

El odio nunca muere, decía Faulkner. Es un río subterráneo que circula a lo largo de la historia, transportando siempre los mismos estereotipos seculares: racistas, anticristianos, antisemitas, islamofóbicos, etc. Pero, de vez en cuando, ese río sale a la superficie y provoca erupciones muy violentas. Palestina, Israel, Rusia, Yemen, Sudán. De repente, odios larvados durante siglos desembocan en violencias extremas: terrorismo, asedios, bombardeos sobre civiles, limpiezas étnicas.
David Brooks, uno de los articulistas más leído del New York Times, en su último libro, How to Know a Person: The Art of Seeing Others Deeply and Being Deeply Seen, plantea muchos debates interesantes ¿nos hemos vuelto más crueles e inhumanos? ¿Hemos perdido la empatía y disfrutamos haciendo daño? ¿Creemos que el adversario ideológico no es digno de respeto?
Pero ¿por qué se produce esta eclosión de odios ancestrales y de ira, precisamente ahora? La respuesta parece clara: El mundo atraviesa una crisis política civilizacional, una época de crispación permanente, donde se fomenta la política de trinchera y un abismo imposibilita el entendimiento.
Hemos abierto de par en par las compuertas que contenían esos odios, y ahora andan sueltos. Suelen empezar con una pequeña semilla que crece sin medida si se riega con pobreza e injusticia y se abona con fanatismo. Indefectiblemente el odio genera violencia y de esta nace la venganza, que a su vez lo incrementa. Observo horrorizado lo que ocurre en Israel y cunde en mí un profundo desánimo. Me espanta la crueldad de unos y otros, en esta interminable guerra en la que todos tienen penas graves que purgar y en la que la conmiseración por el sufrimiento humano y la misericordia parecen haber desaparecido.
El odio, como discurso político, ha vuelto con fuerza inusitada, se viraliza a una velocidad nunca vista y nos engañamos si consideramos que sus estallidos son un fenómeno localizado. Parece algo estructural y, hasta cierto punto, específico de nuestra época, por su escala y la celeridad con la que se propaga. Son tiempos de ira extrema, con muchas guerras abiertas, donde las víctimas civiles no dejan de aumentar con más de 100 millones de desplazados forzosos.
El odio es siempre difuso. Con exactitud no se puede odiar bien, ya que la precisión trae consigo la sutileza, la mirada o la escucha atenta, la diferenciación que reconoce a cada persona como un ser humano con todas sus características e inclinaciones diversas y contradictorias. Tampoco es individual ni fortuito, ni se manifiesta de repente y por descuido. Siempre es colectivo e ideológico y requiere unos moldes prefabricados en los que poder verterse.
La vacuna la encontramos en el humanismo, que significa poner la dignidad de la persona por encima de cualquier ideología. Cuando la idea reemplaza a la persona, el extremismo se abre paso. Por eso el odio considera que destruir esa dignidad es de valientes y apelar a la paz de cobardes.
Cada época tiene sus síntomas y locuras. Estas son señales del estado de una cultura, de su sistema moral, y una verdadera advertencia. Hay que trabajar en restituir los valores, la solidaridad y el ejercicio de la política para el bien común. Es tristísimo ver que la humanidad se empeñe en seguir suspendiendo y eso que ya venía de repetir curso.

Outros artigos

“Prioiridade nacional, onde e con quen?-“. Antón Luaces

Dicir "os españois primeiro" é o equivalente a poñer en determinadas bocas citas indebidas e nas mans desas persoas a chave que só abre portas a moi concretos españois que, dende as opcións de VOX e outros partidos das súas  características, constatan que se...

+

“Leire”. Xulio Xiz

Hai tempo que quería escribirlle a Leire, e funo deixando pero de hoxe non pasa. Pode parecer que lle escribo á Leire Díez que anda na boca de todos, pero prefiro outra ben mais inocente.Certo que hai tempo busquei no organigrama de Correos quen tiña autoridade no...

+

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

Bastou a aparición dunha palabra —hantavirus— para que regresasen de súpeto ao eido público os medos da COVID: os rumores, a procura de culpables, o instinto de autopreservación, a tendencia inquietante a deshumanizar. Ás veces semella esquecerse que todos os enfermos...

+

Publicidade

Revista en papel

Opinión

“Cuando el silencio se hace oración” – José Antonio Constenla

“Cuando el silencio se hace oración” – José Antonio Constenla

La primera visita del Papa a España, algo más que un viaje pastoral, ya forma parte de la historia. Nuestro país está viviendo unos días extraordinarios, cargados de emoción, simbolismo y esperanza, que permanecerán durante mucho tiempo en la memoria colectiva de...

“Nosotros no somos el Estado”. Manuel Dominguez III

“Nosotros no somos el Estado”. Manuel Dominguez III

"El estado soy yo" (L'État, c'est moi) es una célebre frase atribuida al rey Luis XIV de Francia (el "Rey Sol"). Él y otros como él si son estado, pero nosotros no somos estado. Nosotros somos los que alimentamos al estado, es decir el menú del estado Trabajamos seis...