“La casa se queda sola”. Manuel Dominguez III

Antaño griteríos de alegría, ella con sus muñecas. él gritando como un tenor.

¿Lo recuerdas querida??

Éramos jóvenes.

Miro la pared, el calendario marca enero y estamos en agosto, ya no importan los días, ellos pasan silenciosos, pero pasan, como pasa la luna, luna que no miramos.

¿Dónde los griteríos?

En otra casa amor, la nuestra marchitada y sola, como una margarita que el sol ya no besa.

En una esquina, la guitarra triste, triste y muda.

Para romper, para matar este silencio que grita, grita y duele, recordamos el pasado, ¿lo recuerdas amor?

Volaron los pajarillos como tenia que ser, pero pudieron el rumbo del regreso, no son palomas mensajeras, ellas son fieles al hogar.

Quise cartografiar todo tu cuerpo, con las manos, con la boca, con el alma y hoy solo esa cicatriz recuerda que un día fuiste madre, y yo padre.

Y el recuerdo no nos permite el olvido.

El teléfono cuasi mudo.

No podemos perder la memoria ella nos recuerda que un día fuimos vida, familia, proyecto, ilusión, un futuro.

Hoy pesa más, es mas largo el pasado que el futuro, me duele este silencio que grita, que golpea.

Recítame un poema amor, róbate un beso, como cuando joven, estamos tú y yo, unidos como el roble a la tierra, unidos, firmes como el ancla une al barco, tú y yo.

La casa se queda sola.

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