“Europa prohíbe pescar”. José Castro López

Desde mi ignorancia sobre las “redes de arrastre de fondo, dragas, redes de enmalle de fondo, palangres de fondo, nasas” y otras artes de pesca en las profundidades del mar comprendo la indignación de los armadores, marineros y de la gente del sector por la decisión de la Comisión Europea de prohibir la pesca de fondo en 87 áreas de aguas
comunitarias a los barcos que faenaban en ellas.
Todos los afectados sostienen que la Comisión dictó una prohibición arbitraria, que no contó con los informes biológicos y económicos, ni tuvo en cuenta el valor social de la actividad pesquera. Europa expulsa así, a la ligera, a unos 500 barcos españoles, 200 de capital gallego, y destruye miles de empleos en un sector estratégico para la economía española y gallega.
“Hemos vivido de la pesca toda la vida y ahora viene la Europa rigurosa y exquisita y nos quita el trabajo”, decía un veterano marinero. A las palabras de Castelao “a fame sempre ronda os fogares mariñeiros, ou por falta de peixe ou por sobra de peixe” hay que añadir ahora “también porque no les dejan pescar”.
Por eso está más que justificada la indignación del mundo del mar. El comisario lituano Virjinijus Sinkevicius consiguió levantar en armas a la flota pesquera española, a asociaciones y al poder político de Galicia, Gobierno y partidos de la oposición. El Gobierno de España lo está pensando y “tomará las decisiones oportunas”. A ver que sale de ahí.
Hay poca confianza en que la Comisión vaya a rectificar y solo queda la vía jurídica como única alternativa que necesita de la unión de todos los afectados, de dentro y de fuera, para tener alguna garantía en el recurso contra la decisión de este Comisario que extermina la pesca, mientras es aplaudido como “salvador de los mares” por organizaciones ecologistas, esas que hace poco lanzaron rocas enormes en algunos caladeros con total impunidad, atropello que quedó sin castigo.
¿Qué seguridad y confianza transmite la UE que veta la pesca en viejos caladeros sin una justificación sólida, estrangulando al sector pesquero y causando un perjuicio grave a la economía de países como Galicia? ¿A qué intereses de los lobbies ecologistas sirve este Comisario que expulsa a nuestros barcos de sus tradicionales zonas de pesca? Tiene razón la conselleira Rosa Quintana cuando dice que “parece actúan de mala fe”. Ojalá el sector pare este golpe, mejor sin tener que acudir a los tribunales.
Mirando al mar, Galicia tiene otro problema. La legislación del cambio climático amenaza a edificios y empresas del litoral, peligra la supervivencia de muchas y se paralizan inversiones y proyectos de futuro. Es un tema de largo recorrido que tendrá otro comentario.