“¿ y tú que sabes del dolor?”. Manuel Dominguez III

Mi amigo dijo un día, y ¿tú que saber del dolor.?As visto a la epidermis tener hambre de carne, alguna vez te ha dolido el pelo, has visto llorar a la lluvia, ayudaste a alguien a llorar, ofreciste tu cuerpo a quien lo necesitaba.Somos amigos y en base nuestra amistad, cuando quieras utilizar mi tarjeta de crédito, así como mi cuerpo tómalo, están a tu servicio, eso es amistad.Mi amigo vive de mendrugos del pasado, dijome un día: Yo fui rey de un imperio sin imperio, fui monarca, dictador, soldado, vasallo, todo ello permitido y por voluntad propia.Y hoy mi buen amigo ¿que eres?, doy la impresión de ser una hoja seca al albur del viento, ser un peregrino, ser un muerto viviente tal vez, como dijo un día el poeta: los muertos también lloran, esa es la diferencia¡Están equivocados!, estoy vivo, ciertamente mutilado pero vivo, vivo del amor del ayer y soy libre, pues a nadie rindo pleitesía, puedo decir blanco como negro, tengo la edad en que ya no pido permiso.He sido un profesional del amor, el amor no es un viaje en autobús, el amor es desenfreno, locura, pasión, entrega devoción, es amar a quien te ama.Caminando por las campiñas, se para, me enseña una fuente de la infancia, fuente donde habitaban los zapateros que caminaban sobre el agua, pequeños batracios, me pregunta que ves hoy.Nada, tierra seca cubiertas de hierba, el me responde pues así es el amor, como una fuente de fresca agua cristalina que hay que cuidar, hay que mimar como un infante de lo contrario se muere, en esta fuente de niño bebías tú, hoy tierra desolada ¿y no te duele ver esto?Amar la tierra, amar el país, es cuidad de nuestros bosques, los ríos, los mares, mira como nos tratan, nos humillan, y que haces en tu defensa, no solo la verborrea de inmunidad de rebaño, eso te lo dicen en la cara, os llaman rebaño y ¿qué haces en defensa de tu dignidad?¿podemos continuar otro día?Estoy felizmente orgulloso de ser amigo de mis amigos, más bien léase un plural pequeñitoFOTO- Villagarcia, ella casi no puede caminar el la sujeta en su paseo matutino un día soleado, en la observancia mis ojos se nublaron.


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