“La banca siempre gana” José Manuel Pena

Nuestros políticos, en general, tendrán que ser más valientes en asuntos
económicos, no solo dedicarse a subir los impuestos a la clase media. Hasta
ahora, cuando se trataba de regular y supervisar las actuaciones de las
entidades financieras, han sido demasiado permisivos, dejando la regulación a
la libre discrecionalidad entre las partes: entidades y ciudadanos. Así han
proliferado los abusos bancarios, las preferentes y subordinadas, las cláusulas
suelo, los intereses moratorios abusivos, el cobro de comisiones o gastos
indebidos, los gastos por formalización de hipotecas, los fondos buitre, las
arbitrarias ejecuciones hipotecarias y un largo etcétera de actuaciones contra
los usos y buenas prácticas bancarias.
El dicho popular de que “la banca siempre gana” era evidente, ya se
tomase como algo habitual. Incluso nuestros progenitores se encargaban de
meternos el miedo en el cuerpo cuando llamábamos a la puerta de un banco en
busca de un préstamo personal o un crédito hipotecario. Ahora, en los últimos
años, tanto los ciudadanos, con sus demandas, y los tribunales de justicia, con
sus sentencias ejemplares, han puesto en evidencia el mercado financiero de
nuestro país.
Las buenas prácticas bancarias y la transparencia que debería presidir la
contratación bancaria han brillado por su ausencia. Todo era válido, con la
disculpa de generar beneficios para los propios accionistas y los miembros de
los consejos de administración. El deficiente control de la CNMV y del Banco
de España así como el “pasotismo” de nuestros gobernantes llevaron a miles
de familias a situaciones límite que hora los tribunales de justicia toman buena
nota de ello.
¿Cuántas familias han perdido sus propiedades, de manera injusta?.
¿Cuántos suicidios se podrían haber evitado, por los desahucios de las
viviendas habituales?. ¿Cuánto dinero se les ha robado a los pequeños
ahorradores?. En la mayoría de las ocasiones, la buena fe de los ciudadanos,
fue pisoteada por los amos del dinero, por la usura sin límites.