Santiago de Compostela responde.
Primero desmentir.
«Vigo trabaja, Pontevedra duerme, Santiago reza y A Coruña se divierte»
El trabajo es una forma de rezo. Caminar por la Alameda, donada en el año 1546 por Rodrigo de Moscoso Osorio y Álvarez de Toledo, te puedes encontrar a Valle Inclán con sus esperpentos, a Rosalía, con sus Follas Novas, mirando hacia el campus universitario, a García Lorca bajando escaleras de Santa Susana, hasta Ernest Hemingway se hospedó en esta santa ciudad.
Santiago tiene 60 parques municipales para disfrute de la ciudad
La universidad compostelana USC tiene 23 facultades, llenas de juventud, con ganas de comerse el futuro.
Siglo XVI: Se impartían Teología, Gramática, Artes y Leyes.
Siglo XVII: Creación oficial de los estudios y la estructura de Medicina.
¿Jugamos al escondite?
La rúa da Oliveira mide 70 centímetros, para pasar tenemos que unir nuestros cuerpos, así podre robarte el beso consentido.
La casa de la Troya, llena de historia pasada, jóvenes estudiantes, tunantes, hermosa la tuna compostelana.
Pena que hoy solo quedemos los dos últimos románticos españoles, Julio Iglesias y yo.
1894, era la época de esplendor del romanticismo, os envió una fotografía mía del año mencionado.
El centro de Protonterapia ubicado frente al CHUS -Funcionará como centro de referencia a nivel nacional para la sanidad pública, atendiendo también a pacientes procedentes de Castilla y León, Asturias y el norte de Portugal
No me puedo olvidar la Historia trágica de la familia Fandiño, allí en la Alameda, están Maruja y Coralia popularmente conocidas como las Marías.
Dicen que en Santiago llueve mucho, ¡mentira! Solo llueve cuando sufres de mal de amores, y las lágrimas caen como cascadas, por ese amor huérfano, entonces generosidad compostelana, llueve pues en la lluvia puedes ocultar tus lágrimas.
El mercado el segundo lugar más visitado, allí, doña Juana, o la señora Elvira, su rostro labrado como campos de trigo, con sus cestos de mimbre ofreciéndote los productos vivos de la tierra
¡Es tan fácil amar Santiago! Tan solo déjate querer, déjate querer.



