En 1998 el ministro de Fomento Arias Salgado dijo que si hubiera más suelo urbano disponible bajaría el precio de la vivienda. Por eso el gobierno de Aznar aprobó la Ley del suelo en 1998. Pero una sentencia del Supremo dejó la competencia de urbanismo en manos de las comunidades autónomas y ayuntamientos. Los gobiernos de España, a diferencia de otros países, dejaron la vivienda y urbanismo en manos de especuladores. Zapatero creó el Ministerio de la vivienda con Leire Pajin al frente, sin resultados. Le sucedió el gobierno del PP y anuló el Ministerio. Ahora el gobierno de Sánchez volvió a crearlo con Isabel Rodríguez al frente. Ya van tres gobiernos y tres fracasos en conjunto con todos los gobiernos autonómicos y ayuntamientos que tienen las competencias de vivienda. Se dedican hacer obras faraónicas en vez de crear vivienda pública para que la juventud pueda hacer un plan de vida. Pero se dedicaron a recalificar terrenos a medida de los especulados y les regalaron el 10% que les correspondía. La escasez de suelo y el alto valor influye en la carestía de la vivienda. El suelo no se fabrica, y aunque tenga dueños, habrá que pagarle por lo que vale antes de recalificarlo, y ese valor añadido corresponderá a la administración municipal para dedicarlo a vivienda pública saliendo más barata.
Pero faltan políticos con agallas que hagan frente al problema de la vivienda. En los planes urbanísticos hay mucho tráfico de influencias y corrupción, por eso, en los pactos municipales todos quieren urbanismo . En muchos casos convirtieron lo rústico en urbano con agravio para los colindantes que vieron como la finca de al lado le tocó la lotería mientras la suyo quedó sin recalificar. En los planes urbanísticos influyeron personas ajenas al bien común, por eso vemos líneas en los planos en zigzag dejando fincas dentro del núcleo prohibiendo edificar al no tener influencia para recalificar su finca rústica, ni dentro ni fuera del núcleo. Para evitar esta arbitrariedad de rectificación de rústicos a urbanos se debieran usar figuras geométricas, circunferencia, rectángulo, triángulo etc, metiendo las últimas casas del núcleo dentro de la figura geométrica y todo lo que queda dentro decláralo urbano.
Mientras el suelo y la vivienda esté en manos de especuladores y fondos buitre, no habrá vivienda para todos. La Constitución de 1978 en su artículo 47 dice: “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecer las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general. La comunidad participe en las plusvalías que generó la acción urbanística de interés público”.
Todos los gobiernos pasaron de la Constitución en perjuicio de la gente, a diferencia de otros países, que no permitieron tanta especulación y vinieron a España a crear la burbuja inmobiliaria del 2008. Un buen ejemplo de especulación y corrupción lo tuvimos en el ayuntamiento de Madrid donde construyeron miles de viviendas con fondos públicos y luego las mal vendieron a fondos buitre dejando en la calle a los inquilinos.
La Asociación de Geógrafos contabilizó que en España en las dos ultimas décadas se invirtieron 90.000 millones de euros en infraestructuras innecesarias, y se prevé llegar a 97.000 millones por compromisos adquiridos con las administraciones.
A esto hay que añadir 60.000 millones del rescate de las cajas por corrupción política prometiendo que los volverían a la arcas publicas. Propongo a los gobiernos gastar fondos públicos en restaurar edificios abandonados en el urbano y rural y alquilarlos con módicos precios. Así fijaremos población en el rural. Solo en Boiro hay más de 300 casas sin habitar entre escuelas y casas abandonadas en las aldeas.





